El Consejo reúne, a título personal, a líderes dispuestos a poner su experiencia al servicio de quienes deben aprender, investigar y decidir.
Nace en 2026, cuando el trabajo con decenas de empresas reveló algo más que buenas historias: la voluntad de muchos directivos de implicarse de forma estable en un proyecto de conocimiento y servicio. No reúne cargos ni representa a empresas; reúne experiencia dispuesta a compartirse.
Aprender para decidir mejor. Compartir para servir mejor.
Reunimos a líderes con trayectoria acreditada y disposición real para contribuir. Se incorporan a título personal —por lo que están dispuestos a aportar, no por el nombre que proyectan— y comparten una convicción: la experiencia directiva alcanza todo su valor cuando deja de pertenecer a quien la vivió y se pone, con generosidad y rigor, al servicio de otros.
El Consejo no reúne cargos. Reúne experiencia dispuesta a servir.
Compartir una decisión de verdad empieza donde termina el relato del éxito.
El contacto directo con presidentes, consejeros delegados y directivos, a raíz del trabajo con las empresas, reveló algo inesperado: no solo estaban dispuestos a narrar una decisión, sino a acompañar, conectar, escuchar y ayudar a otros a aprender. El Consejo da forma estable a esa energía que ya existía.
Quienes dirigen perciben los cambios antes de que lleguen a los libros. Sus miembros ayudan a formular mejores preguntas, a identificar decisiones que merecen convertirse en casos y a tender puentes entre universidad, empresa y sociedad. No pretenden adivinar el futuro, sino mejorar la manera de prepararlo.
No se trata de predecir el futuro, sino de aprender a hacernos mejores preguntas.
La cercanía a quien decide mejora el acceso al conocimiento, nunca su interpretación.
El Consejo es consultivo y colaborativo: propone, conecta y acompaña, pero no gobierna el Club, no habla en nombre de las empresas ni decide qué se publica. Un miembro puede sugerir una decisión o abrir una puerta; la selección, la investigación y las conclusiones se mantienen independientes. Esa claridad es la que protege la confianza de todos.
Su contribución más profunda es intergeneracional: crear espacios donde hablar con honestidad de las decisiones difíciles —una sucesión, una crisis, un fracaso, el momento de dejar paso—. No para repetir el pasado, sino para ayudar a quienes empiezan a construir su propio criterio.
Una experiencia que se guarda pertenece a quien la vivió; compartida, ayuda a quien vendrá después.
El Consejo ayuda a encontrar la experiencia. La Biblioteca la convierte en conocimiento.
El Consejo es la incorporación más nueva de una comunidad construida durante veinte años junto a la Universidad, FUNDEUN, el Claustro, las asociaciones empresariales, los colaboradores y los Alumni. Aporta la experiencia de quienes dirigen; la colección la convierte en casos; y la Biblioteca Viva la conserva y la transmite a quienes deberán decidir después.